Este estudio, apoyado por el CEDEUS y el GORE Santiago, aborda una problemática creciente y poco conocida. A su vez, plantea una solución de movilidad que consolida el eje conocido como Mapocho Río 42K, en un eje estructural de escala metropolitana, integrando flujos, recorridos y espacios de esparcimiento preexistentes dotando a Santiago de una infraestructura integral de un modo visionario del autor, quién por más de 20 años recorrió en bicicleta el trayecto diariamente.

El proyecto aborda una problemática puntual que parte con los usuarios, ciclistas que utilizan este eje para su movilidad diaria, pero que también afecta otros flujos, como los peatones o automovilistas e incluso buses en sectores que con el tiempo se han convertido en nudos críticos. Lo anterior, considerando que la actual ciclovía que recorre tanto el borde sur oriente como el nor poniente del Río Mapocho no cumple con el estándar que requiere una infraestructura para el servicio que presta.

Problemática actual, situación de cruces en nudos críticos actual sistema de ciclo vía eje río Mapocho. Fuente: Gustavo Domínguez, arquitecto.

No existe alternativa de continuidad en la ciclovía con más flujo de Santiago. El estudio revela la existencia de 5 sectores conflictivos, donde se establecen cruces peligrosos, cruces vehiculares de alto tráfico, angosturas entre el sistema de parques y la vialidad, interferencia entre ciclos y peatones, y falta de conexión entre ciclovías. El tramo total que comprende el estudio y que abarca los 5 sectores descritos alcanza los 10,8km y se extiende desde el Parque de Los Reyes hasta el Parque Bicentenario.

Imagen aérea tramo Ciclo Parques del Río Mapocho. Fuente: Gustavo Domínguez, arquitecto.

El tramo comprende 7 parques de riviera, altamente demandados por usuarios que cruzan preferentemente de sur a norte la Av. Andrés Bello, para disfrutar del gran espacio que provee el cajón del Mapocho. Hoy el potencial de estos parques se ve limitado por la ciclovía existente, donde claramente la solución no es removerla. Así entonces, la alternativa denominada “Mapocho pedaleable” surgió con fuerza, al existir un proyecto piloto que permitió que todos quienes utilizamos esa berma dentro del cajón alguna vez, pudiéramos experimentar esa sensación única de pedalear junto al río.

Sin embargo, para quienes también hemos tenido la oportunidad de trabajar en proyectos urbanos colaborando con la Dirección de Obras Hidráulicas del MOP (DOH) supimos siempre que un proyecto se complejiza si destina presupuesto público en infraestructura hidráulica. Las características mecánicas superan el estándar de cualquier proyecto de espacio público. El Mapocho, como cualquier río en nuestro país, se caracteriza por crecidas que en solo horas desprenden cualquier cosa, pavimento, señalética o protección que se construya dentro del cajón y que no sea específicamente para aguantar el torrente. Por lo que el Mapocho pedaleable difícilmente obtendría una aprobación presupuestaria.

Imagen renderizada del proyecto Mapocho Pedaleable. Fuente: pedaleable.org

Pues bien, la propuesta de Domínguez es solo una alternativa más, que cuenta con un estudio de demanda, planos de perfil de proyecto y los antecedentes necesarios para abrir un buen debate sobre una problemática que seguro irá creciente, conforme crece el parque de ciclos en esta zona de la capital. Si consideramos proyectos detonantes como el MUT, o el futuro teleférico a Huechuraba, probablemente no resista mayor análisis la necesidad de construir una ciclovía con estándares de seguridad y accesibilidad que aseguren la operación e integración en este eje urbano, cuyos parques lo han convertido en uno de los más importantes del país.

El proyecto de Domínguez considera en resumen un sistema de enlaces elevados para la unión de la ciclovía central de Santiago. El estudio completo lo publicamos en nuestra sección praxis, donde puede ser descargado.

Imagen objetivo Ciclo Parques del Río Mapocho. Fuente: Gustavo Domínguez, arquitecto.